Conoce el Palacio
en Mérida
Donde cada estancia es parte de una historia.
Un jardín con sombra, camino de piedra y cuatro espacios con nombre propio. Míralo por dentro antes de dejar a tu perro con nosotros, y ven a verlo cuando quieras.
El Palacio por dentro
Míralo antes de traerlo
No hace falta que nos creas. Esto es lo que hay: un jardín con sombra, camino de piedra y cuatro espacios con nombre propio. Ven a verlo cuando quieras, sin cita y sin compromiso.
Un jardín, no un pasillo
El Palacio es una casa con jardín, y se nota. Hay césped, árboles grandes que dan sombra de verdad a media tarde y un camino de piedra que une las zonas. Tu perro pasa el día al aire libre, no en un corredor entre paredes.
La sombra no es un detalle bonito: en Mérida es la diferencia entre un día bueno y un día duro. Rotamos a los huéspedes entre zonas frescas y suspendemos la actividad intensa en las horas críticas de calor.
Cada espacio tiene su nombre
Audacia, Nobleza, Valentía y Refugio no son una idea de folleto: están escritos en el portón de cada uno, y los vas a ver al entrar.
Aquí ningún perro vive encerrado. Los recintos existen y se usan para dormir y para descansar, pero el día pasa fuera: rotación entre zonas, actividad, olfato y supervisión continua del equipo de guardianes.
Lo mismo para todos, esté donde esté.
Los corrales, el Pasaporte y los extras acompañan a cualquier estancia. Viven en la portada, para que haya un solo sitio donde mantenerlos al día.